Entradas

eyyyy Tamos de vueltaaa

 Quién lo iba a decir, el covid no se va, pero la vida sí que sigue... y cuánto. Con Manuel durmiendo abajo, como muestra de que Dios sabe bien dónde pone las cosas, y qué cosas nos pone a cada uno. Mi entrada anterior a esta me encontraba encerrada en casa, teletrabajando con todas mis ganas y agobiada como nadie por salir del confinamiento. Un verano haciendo como si nada, un embarazo más de riesgo y sin trabajar, y un par de destinos más en colegios, y ahora vuelvo a ser una opositora en la torre del castillo que, sin sentirlo a veces, llamo casa. Queremos calle, queremos campo, queremos familia, queremos amigos... pero el miedo ya está bajo la piel, como un tatuaje. Ya no nos sentimos lanzados a besar a nuestra gente, ya no nos atrevemos a abrazar a los amigos como si se fueran a ir para siempre... Y es que algunos lo hacen. algunos lo han hecho. no sabemos si para siempre, pero sabemos que para demasiado, porque el silencio ahoga, y cuando las vivencias son fuertes, el amor qu...

Ha pasado mucho tiempo, han pasado muchas cosas...

           Ya llevamos mucho tiempo confinados, es demasiado para cualquiera que esté, como nosotros, acostumbrado a estar siempre en la calle, en el campo, y rodeados de gente. Echamos de menos la vida social y familiar, nos están pasando por alto los cumpleaños, los santos, las comuniones, las bodas, y un largo etcétera lleno de domingos de barbacoas, de convivencias, de Pasos que nunca daremos.           Son muchos días y la desescalada se parece a todo menos a eso, se nos hace cuesta arriba, como hacer el Andalucimas sin parar ni a beber agua. Y estamos desconfiados, no nos creemos lo que oímos y no nos podemos creer lo que vemos: gente haciendo como si no pasara nada, como si hubiéramos estado de vacaciones, como si no hubiera miles de personas fallecidas por un virus que sigue sin entender ni controlar nadie.          Obviamente jugamos con ventaja, pero no tenemos alma de mártires, al menos n...

Siete años, siete de muchas cosas...

Este año lo celebramos como Dios manda, los niños se quedarán con quien sea por primera vez para Juanito, que ya es mayorcito... nos lo merecemos... Cuando te haces los planes para hacer reír a Dios, llega el COVID 19 y te los cambia. No es la primera celebración que no hacemos por causa del confinamiento, han pasado cumpleaños, y los que quedan, santos, aniversarios...  Ahora es cuando cobra valor eso de celebrarlo todo a lo grande, de inventar mil excusas para estar con la gente que te gusta tener cerca, los que te llenan el corazón de amor y no de odio, ni de rencores, ni de críticas.. bueno sí, las que nos hacemos a voz en grito a base de golpes bajos con todo el amor del mundo, porque quien te quiere te dice esas cosas a la cara y te defiende a muerte cuando no le oyes... te ayuda a aceptar tus errores y a amarte con ellos, y te enseña a hacerlo con el ejemplo.  No sé si se nota, pero echo de menos a mis amigas, a las raras esas que sólo hablan a la espalda d...

A MIS HÉROES, OS APLAUDO CADA DÍA, A CADA HORA...

A mis queridos niños de 3ºB: Os veo en mis hijos, os veo en sus ojos… veo como dejáis de veros entre vosotros, por amistad, como dejáis de ver a los abuelos, a los tíos, a los primos, porque es la mejor manera de amarles ahora… y lo hacéis con una sonrisa, la que os sale del corazón , para llenar los nuestros, nuestros corazones que, por llenarlos con cosas poco importantes, poco cruciales, se han quedado vacíos ante esta situación. Hasta que os miramos. Os veo en los hijos de mis vecinos, con los que comparto aplauso cada día a las 8, en sus caras de emoción cuando el barrio celebra un cumpleaños, todos juntos, sin saber de quién, sin saber de dónde, de dónde sale la música y a quién va dirigida. Porque los aplausos, y las canciones, van dirigidas a quien nuestro corazón tiene guardado, a quién en ese momento nos hace falta o nos despierta la ilusión de verle muy pronto. Os veo en mí, cuando me siento frente al ordenador en busca de algo que os ayude a seguir aprendiendo...

SUMA Y SIGUE...

Es decir, no dejes que nada te reste: que nada reste alegría, porque es gratis y con alegría todo se vive mejor, que nada te reste energía, qué importante la planificación y cómo lo he notado durante esta semana... Es mejor acabar de hacer las cosas a las tantas que no acabar ninguna habiendo empezado muchas... Que nada te reste amor, ve acumulando ganas, y aprovecha para aprender a soltar las redes y abrazar los cuerpos. Cuánto me está sobrando el móvil muchos días... Que no nos reste la falta de "materiales", que nos sume mucho más aquello que siempre estuvo ahí y que nunca valoramos, y que ahora redescubrimos como un tesoro. Suma, y sigue, que de esta salimos. No dejar que nada me reste es difícil si me miro al ombligo, casi siempre el egoísmo me hace más pequeña, y si miro mi cansancio, mi dejadez, o mi "me falta algo", siempre acabo haciéndome una bolita como un gusano, y siendo menos de lo que ya creía ser. Esta es una Cuaresma de las de verdad, de las de...

Actividades que seguimos descubriendo...

        Se acaba el día, y estamos cansados, sin salir de casa y con la aplicación cuentapasos creyendo firmemente que nos hemos muerto. Hemos hecho tantas cosas, y todas en familia... tengo tanto que agradecer...         Ha sido un día de empezar despacio, e ir cogiendo ritmo: teletrabajo, reunión on line con las compañeras del cole, toma de decisiones con dos niños en brazos y el ordenador delante... correos y avisos IPasen a los padres, búsqueda de mi documentación para evaluar lo ya hecho... todo en un ratito.           Después ha llegado el momento de la teleguarde, hemos recibido vídeos de las seños de Blanca y hemos disfrutado de sus clases juntas, con sus instrumentos, con mis barcos de papel y con muchas ganas y mucho amor. No es la vida real, pero a veces me gustaría ser ama de casa, madre y esposa, y no ser nada más. Mi corazón, si me muriera hoy, es lo que me pediría. Pero nací con otra vocación, antes...

18 DE MARZO

             Es miércoles, nuestro encierro semivoluntario empezó hace solo tres días, ya que, hasta el domingo, aunque no salimos, tuvimos algún contacto con amigos.              Siento cada pérdida y cada enfermedad, cada persona en aislamiento y cada momento de soledad y sufrimiento que eso conlleva para ellos, siento el miedo de los demás, y el propio, por no saber qué va a pasar o cómo se encontrarán sus seres queridos. Mis padres están en Estados Unidos, no soy ajena a todo eso, pero sí que, como madre, tengo la necesidad de buscar la parte positiva de todo esto, y, a poder ser, transmitirla a mi pequeña familia en lo que pueda.                 Estamos en casa los cuatro, Papá, nuestra hija de 3 años, el pequeño de uno, y yo, que, además, debo teletrabajar para seguir atendiendo alumnado, familias y jefatura de estudios. El mundo se encierra, sí, pero no se para d...