eyyyy Tamos de vueltaaa
Quién lo iba a decir, el covid no se va, pero la vida sí que sigue... y cuánto. Con Manuel durmiendo abajo, como muestra de que Dios sabe bien dónde pone las cosas, y qué cosas nos pone a cada uno.
Mi entrada anterior a esta me encontraba encerrada en casa, teletrabajando con todas mis ganas y agobiada como nadie por salir del confinamiento. Un verano haciendo como si nada, un embarazo más de riesgo y sin trabajar, y un par de destinos más en colegios, y ahora vuelvo a ser una opositora en la torre del castillo que, sin sentirlo a veces, llamo casa.
Queremos calle, queremos campo, queremos familia, queremos amigos... pero el miedo ya está bajo la piel, como un tatuaje. Ya no nos sentimos lanzados a besar a nuestra gente, ya no nos atrevemos a abrazar a los amigos como si se fueran a ir para siempre...
Y es que algunos lo hacen. algunos lo han hecho. no sabemos si para siempre, pero sabemos que para demasiado, porque el silencio ahoga, y cuando las vivencias son fuertes, el amor que une a las personas hace insoportable su falta. qué falta me haces.
Pues eso, de vuelta, analizando cambios que a veces no entiendo, precipitando cosas por miedo a otro encierro, encerrados por miedo a la enfermedad, a la imprudencia, e intentando no ser jueces de nadie, porque con lo nuestro, ya es bastante
Comentarios
Publicar un comentario