A MIS HÉROES, OS APLAUDO CADA DÍA, A CADA HORA...


A mis queridos niños de 3ºB:

Os veo en mis hijos, os veo en sus ojos… veo como dejáis de veros entre vosotros, por amistad, como dejáis de ver a los abuelos, a los tíos, a los primos, porque es la mejor manera de amarles ahora… y lo hacéis con una sonrisa, la que os sale del corazón , para llenar los nuestros, nuestros corazones que, por llenarlos con cosas poco importantes, poco cruciales, se han quedado vacíos ante esta situación. Hasta que os miramos.

Os veo en los hijos de mis vecinos, con los que comparto aplauso cada día a las 8, en sus caras de emoción cuando el barrio celebra un cumpleaños, todos juntos, sin saber de quién, sin saber de dónde, de dónde sale la música y a quién va dirigida. Porque los aplausos, y las canciones, van dirigidas a quien nuestro corazón tiene guardado, a quién en ese momento nos hace falta o nos despierta la ilusión de verle muy pronto.

Os veo en mí, cuando me siento frente al ordenador en busca de algo que os ayude a seguir aprendiendo, creciendo, mejorando, y que además os haga felices, porque como sabéis, esa ha sido mi meta durante estos dos trimestres: llenar nuestras caras de sonrisas, y nuestros corazones de ilusiones. Y qué buen equipo me tocó para ello, ¡el mejor!
Atrás quedaron los llantos mañaneros, los miedos a hablar en público, la falta de ganas de hacer deporte, el “echo de menos a mis amigos de mi otra clase”, porque todos hemos aprendido muchísimo en poco tiempo, y hemos crecido por dentro, que es como mejor se crece.

Sois nuestros héroes, cuando os levantáis cada mañana y os vestís, aún sabiendo que no vamos a ninguna parte, cuando os sentáis a hacer la tarea, a sabiendas de que no es “para mañana”, cada vez que entendéis que, aunque estén en casa, vuestros padres necesitan tiempo “solos”, para trabajar, para organizarse, para preparar la vida, porque la vida sigue, incluso, chicos, para respirar… porque los mayores somos mucho más torpes que los niños, aprendemos muchas cosas pero olvidamos otras tantas… se nos olvida que lo importante estaba justo ahí, detrás de todas las cosas con las que vamos llenando nuestras casas y nuestras vidas. Lo importante no es un qué, lo importante es un quién, y vosotros eso lo sabéis sin saberlo. Qué sabios los niños.

Os pido un súper favor, porque sé que vuestra misión de quedaros en casa, la vais a cumplir seguro. ¿Qué os parece si, además, le sacamos el lado bueno a todo esto cada día? La seño Macarena, de primero, retó a sus alumnos a escribir, cada día durante la cena o antes de dormir, en una libreta “familiar” tres cosas buenas de ese día… mi hija, mi marido y yo, ya lo hacemos, y parece que el Virus lo ha notado, y por aquí no pasa.

Gracias mil veces por cada segundo que hemos pasado juntos, por cada llanto y cada risa, por cada “enfado” y cada disculpa, por cada error y cada corrección, recordad que sigo aquí, que os quiero muchísimo (sólo los maestros comprenden este amor profundo de nueve meses) y que pronto nos veremos con más fuerza, las pilas cargadas, y el abrazo más sincero que nunca nadie se dio.

Os invito a soñar con ello…


Seño Blanca


Comentarios

Entradas populares de este blog

eyyyy Tamos de vueltaaa

Actividades que seguimos descubriendo...