Ha pasado mucho tiempo, han pasado muchas cosas...
Ya llevamos mucho tiempo confinados, es demasiado para cualquiera que esté, como nosotros, acostumbrado a estar siempre en la calle, en el campo, y rodeados de gente. Echamos de menos la vida social y familiar, nos están pasando por alto los cumpleaños, los santos, las comuniones, las bodas, y un largo etcétera lleno de domingos de barbacoas, de convivencias, de Pasos que nunca daremos.
Son muchos días y la desescalada se parece a todo menos a eso, se nos hace cuesta arriba, como hacer el Andalucimas sin parar ni a beber agua. Y estamos desconfiados, no nos creemos lo que oímos y no nos podemos creer lo que vemos: gente haciendo como si no pasara nada, como si hubiéramos estado de vacaciones, como si no hubiera miles de personas fallecidas por un virus que sigue sin entender ni controlar nadie.
Obviamente jugamos con ventaja, pero no tenemos alma de mártires, al menos no yo. Bastante tengo con lo que tengo, que casi ni con eso puedo.
Se han sumado estos últimos días algunas curiosidades, como las bajas de muchos de los compañeros del cole, espero que por nada grave, sino más por el cansancio emocional y anímico que esto está mermando en todos nosotros; también la aparición de padres desaparecidos que vienen a decirte cómo debes hacer tu trabajo, criticando lo que ni siquiera se han parado a mirar. No sé si sería capaz de culparle de irresponsable o de insensible, porque tal vez, si me pongo en su pellejo, yo lo habría hecho peor, habría sido más exigente, intentando que otros hagan por mí lo que no estoy preparado para hacer, porque, como decimos muchas veces: "para eso les pagan".
También hemos tenido el regalazo de la Eucaristía para los más jóvenes de la parroquia, nunca lo hubiera imaginado, pero me parece estupendo. Por desgracia, Dios me vuelve a pedir donarme a mi familia y ser prudente, por vez un millón, así que yo me quedaré en casa, y será Juan quien reciba el regalo para todos... espero que el Señor le llene a raudales, y así podamos contagiarnos un poco a su vuelta, porque para él, también está siendo un duro confinamiento, de darlo todo por los suyos, pero no poder dar lo que su corazón le pide, más allá de la familia.
Seguro que Dios no está jugando a los dados, seguro que estaba todo pensado y que, a pesar de nuestro mal utilizado libre albedrío, será capaz de escribir recto sobre nuestros renglones torcidos (esta vez, retorcidos del todo)
Hoy nos levantábamos celebrando el cumple de la prima Paloma, y recordando cómo la Virgen de Fátima nos hizo el gran regalo de interceder por nosotros para permitirnos criar a nuestros hijos. Blanca es el milagro de Fátima número dos de esta familia, y, aunque ella dice que es un secreto, lo es a voces. Esperamos que hoy podamos pedirle que achuche a El de Arriba también, para que esto termine pronto.
Echamos de menos a nuestra Comunidad, a nuestros amigos, queremos conocer a nuestra Adriana, y queremos abrazar a los abuelos, sobretodo eso, queremos abrazar mucho a los abuelos y volver a darles disgustos, porque, como dice Blanquita "quiero ver gente ya".
Que dure poco, que duela menos...
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